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* El consumo de tabaco no sólo afecta a la salud del fumador sino también a quienes lo rodean. El tabaquismo pasivo incrementa el 30% el riesgo de padecer infarto y cáncer de pulmón en los no fumadores.
* Una persona que convive con un fumador tiene malos hábitos alimentarios y mayor riesgo de desarrollar enfermedades asociadas al tabaquismo y a la inadecuada ingesta de alimentos.
* Los fumadores se enferman más y tienen una menor productividad que los no fumadores en su lugar de trabajo.
* Entre los fumadores se observa un mayor déficit de ciertas vitaminas y minerales (micronutrientes), excepto el calcio.
* Se puede dejar de fumar sin que esto signifique un aumento de peso: para ello es necesario hacer ejercicios, modificar hábitos alimentarios y aceptarse tal y como uno se siente. Mejor con la ayuda de un profesional que acompañe todo el proceso.
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