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* Puede provocar, con mayor probabilidad, la aparición de abortos espontáneos y un incremento de la mortalidad perinatal. El tabaco en la mujer embarazada tiene consecuencias negativas sobre el feto, pone en riesgo la continuidad del embarazo y la salud del niño: se ha constatado que los recién nacidos de madres fumadoras pueden llegar a tener un menor peso, de hasta un promedio de 250 gramos menos que aquellos de cuyas madres no fuman, según diferentes expertos.
* Pero eso no es todo. Como dice Georgina Araceli Alberro, médica nutricionista y experta en tabaquismo de APSOT, “los embarazos de madres fumadoras tienden a complicarse y si durante el embarazo no se suspende el cigarrillo, hay muchas probabilidades que el niño nazca con problemas de peso bajo o que lo haga antes de tiempo”.
* Uno de los componentes del humo del tabaco es el monóxido de carbono. Este gas es producto de la combustión incompleta del tabaco que atraviesa la barrera placentaria y se une a la hemoglobina fetal (proteína esencial del glóbulo rojo que se encarga del transporte del oxígeno hacia los tejidos). El resultado es la carboxihemoglobina, que conlleva una disminución de la oxigenación de la sangre y tejidos del feto (hipoxia crónica).
* Ante el embarazo, es aconsejable que la mujer pueda informarse sobre estos efectos negativos que el tabaco puede ocasionar en su futuro bebé y buscar ayuda médica para abandonar el hábito.
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