Cómo cuidar la piel en primavera

  • Prevención

23 de septiembre de 2025

Con la llegada de la primavera, el aumento de la radiación solar y los alérgenos en el aire pueden afectar la salud de la piel. La dermatóloga Gabriela Scalia, del cuerpo médico de APSOT, comparte consejos para hidratar la piel, protegerla del sol y prevenir rebrotes de las alergias.

Los días se alargan, el sol calienta un poco más y el aire se llena de polen: la primavera trae una invitación a disfrutar al aire libre, pero también desafíos para la piel. “Los principales cambios que enfrenta con la llegada de la primavera son la deshidratación y la mayor exposición al calor y a la luz solar. Por eso lo más importante es la limpieza, la hidratación y siempre acompañarlas de la protección solar adecuada. No solo con cremas, sino también con lentes de sol, sombreros y vestimenta adecuada”, explica la dermatóloga Gabriela Scalia.

Las personas alérgicas o con dermatitis atópica ante los cambios de estación pueden presentar rebrotes o exacerbaciones. “Por lo tanto hay que reforzar las medidas preventivas: una higiene acorde al pH de la piel, usando jabones cremosos o syndet, con baños cortos y no tan calientes; la humectación e hidratación con cremas o emolientes que no tengan alergenos, perfumes o colorantes; extremar los cuidados en el contacto directo de la piel con ropas de algodón; no colocar perfumes ni lociones con vehículos alcohólicos que exacerben la irritación; protegerse del sol, hidratarse bien, consumir la cantidad adecuada de líquidos y no exponerse excesivamente a cambios bruscos de temperatura”, explica.

“Llegado el caso de presentar placas eczematosas, se debe recurrir a corticoides, que son la primera línea de tratamiento en estos casos, indicados siempre por un médico según las características del brote y la localización”, agrega.

La especialista recuerda además que el clima templado puede llevar a descuidarse. “El aire fresco evita la percepción del calor directo y eso aumenta el riesgo de quemaduras por exposición solar. Es fundamental usar fotoprotectores, sombreros y lentes de sol, sobre todo teniendo en cuenta el impacto del agujero de ozono en nuestras latitudes”, señala.

Otro hábito clave en esta época es la exfoliación. “Después del invierno conviene exfoliar la piel para facilitar una hidratación más profunda y favorecer una humectación homogénea, no solo de la cara sino también del cuerpo en general, de modo que la absorción del protector solar no sea irregular y así evitar manchas por la exposición al sol”, explica Scalia. Luego enfatiza: “Quiero remarcar que la exposición solar directa nunca es aconsejable: siempre debe hacerse con protección y acompañada de alguna actividad física”.

La importancia de la piel

Más allá de los cuidados puntuales, Scalia remarca que la piel cumple una función esencial como primer órgano y elemento de defensa del organismo. Mantenerla indemne facilita el equilibrio hidroelectrolítico, por lo que resulta clave conservarla bien humectada.

El cuidado de la piel también se sostiene desde adentro. “La hidratación oral, el consumo de una dieta variada, ya sea de frutas, verduras, proteínas, cereales y legumbres, sumado a un buen descanso, hacen que la piel tenga un funcionamiento adecuado y sea más fácil mantener la hidratación y los cuidados generales”, agrega.

Finalmente, la especialista insiste en la importancia de la protección y el control médico: “Los fotoprotectores nunca deben tener un factor menor de 30 en las pieles en general y de 50 en aquellos pacientes más blancos o de fototipos más bajos, sobre todo en quienes han tenido antecedentes familiares o personales de cáncer de piel. A esto se suma la consulta dermatológica oportuna y el control periódico, tanto la autoevaluación de lunares como la revisión por un especialista”.

En línea con esta recomendación, desde APSOT reforzamos la necesidad de recurrir siempre a profesionales médicos. Cada vez se registran más complicaciones por tratamientos realizados por falsos especialistas, lo que subraya aún más la importancia de la consulta dermatológica.