15 de julio de 2026
En el invierno solemos permanecer más tiempo en espacios cerrados y con poca ventilación. Estas condiciones facilitan que los virus se transmitan rápidamente de una persona a otra y, en consecuencia, aumenten las enfermedades respiratorias.
Por eso, aunque habitualmente relacionamos estas afecciones con las bajas temperaturas, es importante recordar que el frío no es el responsable directo de que nos enfermemos: las infecciones son producidas por virus.
Existen numerosos virus capaces de provocar cuadros respiratorios con síntomas similares. Sin embargo, el resfrío común y la gripe suelen manifestarse de manera diferente.
El resfrío generalmente presenta síntomas leves, como congestión y secreción nasal, irritación o lagrimeo ocular, tos y un leve aumento de la temperatura.
La gripe, en cambio, puede generar un cuadro de moderado a severo y suele caracterizarse por fiebre alta, dolores musculares intensos, cansancio y decaimiento general. También puede estar acompañada por síntomas respiratorios y, en algunos casos, digestivos.
Ante la presencia de síntomas intensos, fiebre persistente, dificultad para respirar o un empeoramiento del estado general, es importante realizar una consulta médica.
Los niños pequeños —especialmente los menores de 2 años—, las personas mayores de 65 años, las personas embarazadas y quienes tienen enfermedades crónicas o sus defensas disminuidas presentan un mayor riesgo de desarrollar complicaciones.
En estos casos, es especialmente importante consultar con un profesional ante la aparición de síntomas y mantener al día las vacunas indicadas.
Algunas medidas cotidianas ayudan a reducir el riesgo de contagio:
Ventilar los ambientes todos los días, incluso cuando hace frío.
Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón.
Cubrirse la boca y la nariz con el pliegue del codo al toser o estornudar.
Evitar compartir vasos, cubiertos y otros objetos de uso personal.
Limpiar las superficies de contacto frecuente.
Evitar el contacto cercano con otras personas al presentar síntomas.
Mantener actualizado el esquema de vacunación.
La vacunación antigripal es una herramienta fundamental para reducir el riesgo de desarrollar cuadros graves y debe aplicarse cada año. También es importante consultar con un profesional sobre la vacunación contra el neumococo, de acuerdo con la edad, los antecedentes y las condiciones de salud de cada persona.
Ante la aparición de síntomas respiratorios, no te automediques ni utilices antibióticos sin indicación médica. Los antibióticos no son efectivos contra los virus y su uso inadecuado puede generar efectos adversos y favorecer la resistencia bacteriana.
La prevención, la vacunación y la consulta oportuna son fundamentales para cuidar la salud durante el invierno.
Mirá el video del Dr. Hugo Delle Piane y conocé sus recomendaciones para prevenir las enfermedades respiratorias.
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